Análisis de requerimientos
Empezamos por entender qué problema resolverá la aplicación, quién la va a usar y en qué contexto (dentro de una empresa, de cara al público, para vender, para gestionar servicio técnico). Con eso definimos si conviene una app nativa o híbrida, y qué funcionalidades son realmente necesarias en una primera versión.
Diseño de experiencia móvil (UX/UI)
Diseñamos los flujos de navegación pensando en pantallas táctiles: botones de tamaño cómodo, menos pasos para completar una acción, y una interfaz que siga los patrones que el usuario ya conoce de otras apps que usa a diario.
Desarrollo nativo o híbrido
Programamos la aplicación eligiendo la tecnología más adecuada para el proyecto: desarrollo nativo cuando se necesita el máximo rendimiento o acceso profundo al hardware del teléfono, o un framework híbrido cuando conviene lanzar para ambas plataformas con un solo equipo de desarrollo.
Integración con backend y APIs
Conectamos la app con tus sistemas existentes: bases de datos, autenticación de usuarios, pasarelas de pago o servicios externos que tu negocio ya utiliza, para que la información fluya correctamente entre la app y el resto de tu operación.
Pruebas en dispositivos reales
Probamos la app en distintos modelos de celular y versiones de sistema operativo, no solo en simuladores, para detectar problemas de rendimiento, batería o compatibilidad antes de que lleguen al usuario final.
Publicación en App Store y Google Play
Preparamos la ficha de la aplicación, capturas de pantalla, descripción y todo lo necesario para cumplir con las políticas de revisión de Apple y Google, y gestionamos la publicación.
Soporte y actualizaciones
Las apps requieren mantenimiento continuo: nuevas versiones de iOS y Android, corrección de errores reportados por usuarios, y mejoras según cómo evolucione tu negocio. Damos seguimiento después del lanzamiento para que la app siga funcionando correctamente con el tiempo.